ALEGRIA DE VIVIR

10 del 10 del 10

¿Os acordais cuando allá por el 88 (se dice pronto) fantaseábamos con la idea de vernos el 10 del 10 del 10 a las 10:10 en el depósito de agua del Canal de Isabel II (que no se si sigue existiendo ¿no hay un parque, ahora?) de la Plaza Castilla para contarnos que había sido de nuestra vida?

Pues ya ha llegado, ya han pasado 22 años (buff) y este domingo es 10 del 10 del 2010 y quería aprovechar para contaros algo acerca de “qué es de mi vida” y que me contéis (lamentablemente porque estoy en Irlanda hasta finales de mes y no podré ir a la Plaza Castilla 🙁

Aunque por un lado me veo igual que entonces, queriendo cambiar el mundo, por otro, el mundo me ha enseñado que no se deja cambiar tan fácilmente,… aunque no que no sea posible.

Leo en mi diario de esos días que “todo el mundo es bueno” y sigo creyéndolo hoy. Amaba a las personas, en conjunto, y las sigo amando, aunque ahora soy consciente de lo difíciles que son las relaciones humanas, antes no.

Como resultado de ser una niña malcriada, protegida y mimada por sus padres, viviendo una infancia ideal, en estos años muchas cosas se me han hecho cuesta arriba, a pesar de tenerlo todo fácil: llevar una casa, criar bebes, trabajar, vivir en pareja, mi religiosidad, la muerte, dejar de lado amigos por el camino, caer mal, no dar la talla, ser testigo del horror…

También he cumplido muchos sueños que sólo al pararme reconozco: sigo teniendo unos padres y hermanos maravillosos con los que he tenido que aprender a relacionarme de otra manera, que han incorporado nuevos miembros a la familia, grandes y pequeños, a los que hay que hacer un sitio; a mí misma me tocó la lotería con la pareja que encontré para acompañarme y con la que también he producido nuevos miembros para la familia Pozo. Sólo con él podría estar donde estoy, porque también he descubierto que no soy fácil. Me tocó la lotería al poder hacer de mi vocación un trabajo: me ha permitido conocer gente maravillosa en lugares ilocalizables en el mapa. Nuevos amigos se han incorporado pero conservo muchos de los de antes, sólo porque sí, estar con ellos y sentirme en casa es todo uno.

A punto de cumplir los 40 me llegó adelantada la prevista crisis y dejé de trabajar por cuenta ajena. Ando buscando mi talento. Aprendí a decir “no puedo” (porque no sabía), mi autoestima se tambaleó y en el proceso descubrí que la vida  es muy laaaaaaarga y que no todo tiene que tener solución hoy, ya, pero que entretanto hay que valorar las cosas más pequeñas y la fuerza tiene que venir sólo de uno mismo, porque sólo nosotros tenemos la culpa o la fortuna de que nos pase lo que nos pasa. Mejor si lo que nos sucede es alegre y bueno. Resulta que si sonríes todo el rato (seria es el adjetivo que más he oído de pequeña para definirme) al final estás alegre, así de forzado.

Así de reflexiva me he puesto con la llegada del 10 del 10 del 2010

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